Y que escriban lo que quieran | Editorial | El Diario de la República
Editorial | 11-06-2017 | 12:45 |

Y que escriban lo que quieran

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San Luis está estupendo. Es, por muy lejos, la mejor provincia argentina. Goza de un presente feliz que ni el más brutal de sus enemigos se atreve a desconocer. Una medida tras otra convocan al esfuerzo y al crecimiento. Es el impulso de un gobierno y el trabajo incesante de un pueblo abnegado. Sacrificado y profundamente conocedor de su realidad. Un pueblo orgulloso de su pasado, consciente de su presente y febril constructor de su futuro. Ha sido mayoritariamente aceptado que el término “puntanidad” describa este profundo amor por esta tierra, y por su cultura, por sus hombres y por sus mujeres.

Del pasado, sí: de su historia, de Pringles, de Lafinur, de Pedernera, y de tantos otros. Del glorioso pueblo puntano de la Independencia, de las maestras puntanas que inundaron de la mejor educación todos los rincones del país. De sus gobernantes, de sus artistas, de sus escritores, de sus pensadores. De sus hombres y de sus mujeres de trabajo. De su presente: de sus chicos sacando premios en Alemania y en Colombia, siendo los únicos representantes argentinos en robótica; innovando en educación, con una escuela generativa  de la que habla el país, elogiada por visitantes expertos del mundo entero. San Luis es el primer estado del mundo que reconoce la inclusión digital. Construyó La Pedrera, un parque monumental de sesenta y seis hectáreas, único en una ciudad de más de cien mil habitantes. En la Cuenca del Morro se están plantando millones de árboles, para afrontar y solucionar el serio problema de desertificación que presentan esas tierras. Se expropian, bajo el más estricto amparo de la ley, fábricas que representan fuentes de trabajo. Se combate sin cuentos la pobreza. Se honra de un modo cierto y concreto a las comunidades originarias huarpe y ranquel. Lejos del discurso y cerca de la acción: se le restituyeron sus tierras, se les construyeron escuelas, hospital, viviendas. La red vial iluminada de la provincia es admirada por todos. Más de la mitad de la población vive en viviendas sociales que construyó el estado provincial en los últimos treinta años. Se reconocen hospitales y escuelas. Hay espacio para la cultura y el deporte. La obra pública se realiza en tiempo y forma. San Luis no le debe un centavo absolutamente a nadie. Nunca emitió cuasimonedas. Tiene muy bajos niveles de inseguridad que se desvela por remediar. Tiene los mejores sueldos de la administración pública de toda la Argentina. Han venido a vivir a estas tierras argentinos y argentinas de todos los rincones del país, que hoy disfrutan en  libertad de esta realidad. Esto es San Luis. Y en corto tiempo tendrá más robótica, más investigación, más progreso. La Facultad de Medicina en Villa Mercedes. Con el hospital más avanzado de la región. Más viviendas, más rutas, más escuelas, más promoción del arte y la cultura, más cine. Con una economía sana, con un fondo anticrisis, privilegiando a los más humildes, trabajando de la periferia al centro.

El día jueves 8 de junio el diario La Nación publicó un editorial absolutamente despreciativo del pueblo de San Luis. Difamatorio para sus instituciones, sus hombres y sus mujeres. Contradictorio en su propia esencia: la justicia emitió un fallo que perjudicaría los intereses de quienes supuestamente la manejan. El artículo desconoce la voluntad democrática de quienes por treinta años se expresaron en las urnas apoyando una forma de gobernar y de ejercer la política. Agraviando a planes y medidas que fueron esencia de una forma de vivir. La libertad de prensa debería servir para mejores causas. Sin distraerse, este pueblo seguirá trabajando, sufriendo y amando con absoluto respeto por una forma de sentir y de vivir que lo honra y lo distingue. Eligiendo, en la más absoluta libertad, su destino y los dirigentes que lo conduzcan a un inexorable destino de felicidad y de progreso.   

 

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