Anto, la cantante no vidente que sueña con ser "profe" de música | Provincia | El Diario de la República
Provincia | 18-06-2017 | 13:03 | 0

Anto, la cantante no vidente que sueña con ser "profe" de música

La joven de 22 años ya grabó dos discos y va por el tercero. Bonino está a pasos de obtener su título universitario. "Es mi motor en la vida", expresó. Escuchá su versión de “Cuatro vientos” de Bersuit Vergarabat.

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  • 1/2 Voz angelical. Antonella Bonino contó que si bien toca la guitarra, su voz es su fuerte y en ella se refugia y se guía para ser feliz. Foto: Héctor Portela.
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Antonella Bonino describió a la música como el "motor" que la impulsa a seguir y no quedarse quieta. La cantante de 22 años es no vidente pero eso no la detiene para alcanzar una de sus grandes metas: llevar esa pasión y amor por las melodías a las aulas y compartirla con grandes y chicos. Actualmente se encuentra estudiando en Instituto de Formación Docente Continua (IFDC) y está a muy pocos pasos de lograr su sueño. 

La joven perdió la visión a los pocos días de nacer. Con tan sólo seis meses de gestación, los doctores que la trajeron al mundo debieron dejarla en incubadora para que sus pulmones pudieran desarrollarse con normalidad, pero un exceso de oxígeno le produjo desprendimiento de la retina.

Desde entonces, su familia siempre la incentivó para seguir adelante sin limitaciones, aunque confesó entre risas que algunas veces "me sobreprotegen como a cualquier chica".

Asimismo para ella, la "discapacidad es casi una anécdota, nunca me impidió hacer nada porque, además de la ayuda de mis papás, abuelos y hermanos, nunca dejé que eso me limitara", contó con mucha seguridad.

"Mi hermana Julieta es un año menor que yo, es casi como mi melliza porque nos criaron por igual, nunca me trataron diferente. Ella se adaptaba a mí y yo a ella, si teníamos que ir a jugar o a algún lugar, siempre íbamos de la mano", se refirió la joven para explicar su experiencia.

El amor y la contención de sus seres queridos también le permitieron desarrollar su pasión con mucha tranquilidad y con máximo disfrute.

Antonella destacó que su primer  contacto con la música fue en su infancia. "Siempre estaba al tanto de la música que salía. Me gustaba mucho Natalia Oreiro y las canciones de los programas como Chiquititas. En ese entonces me ponía los walkman, y pasaba horas cantando", dijo.

Su espíritu inquieto no la dejó conformarse con escuchar las melodías y cantarlas con su voz angelical, ella quiso ir más allá y cuando tenía 13 grabó su primer disco. "Era un compilado de canciones. Y en realidad fue más un sueño por cumplir. Cuando tenía 7 años, mi abuelo 'gringo' falleció y él siempre decía que yo tenía que cantar, era una idea que repetía mucho. Entonces le pedí a mi abuela poder grabar un disco en su honor, y lo hice", relató. También hizo un compilado para sus 15 y lo repartió como suvenir para su fiesta.

Pero esa no fue su última meta. “Anto” se probó a sí misma y antes de entregarse a los libros y a la guitarra, intentó estudiar una carrera poco ligada a la música: nutrición.

"Siempre supe que quería cantar pero también sabía que quería estudiar otra cosa aparte. Entonces, antes de arrancar con el profesorado en el 2013, arranqué nutrición. Me anoté en la Universidad Católica de Cuyo, hice el cursillo, todo. Pero un día, mi amigo Martín me dijo: 'che Anto, en el IFDC  están dando clases de música, andá'. Pero al principio como que no quería", dijo.

Con el correr de los días, las palabras de su amigo comenzaron a rondar cada vez más en su cabeza y fue un día antes de rendir un examen en la universidad que se dio cuenta de su destino era otra cosa.

"Decidí  ir al IFDC y cuando llegué, el coro estaba interpretando una canción y eso fue todo. Dije: 'esto es lo mío'. Después de eso no volví más a estudiar la otra carrera".

La joven destacó que cuando ingresó al instituto, los docentes se comprometieron mucho con ella y con otros compañeros no videntes. "Al principio fue todo un desafío, si bien había ido a escuelas normales cuando era chica, tenía que leer y escribir música, era difícil. Pero desde el instituto se comenzaron a mover para que pudiésemos asistir como el resto de los estudiantes, hicieron cursos de braille y hasta digitalizaron todos los documentos necesarios para que pudiese estudiar, fue una movida re grande. Hasta colocaron carteles en braille en cada una de las aulas, eso me dio una independencia muy grande. Hoy estudio como cualquier otra estudiante", señaló.

La cantante está en cuarto año del profesorado y a dos materias y tres finales para recibir el tan ansiado título. "Creo que va a ser a fin de año", indicó. En cuanto tenga título, Antonella podría ser una de las primeras profesoras no vidente de la ciudad.

"El camino a la docencia es algo muy lindo porque cada materia te va dejando algo, los niños te dejan mucho. Poder transmitir algo es genial y más si es algo que te gusta tanto. La música es un lenguaje con el que nos expresamos y queda por fuera de todo lo básico, es una materia diferente", aseguró.

Además de pasar sus días en el aula del IFDC, realiza prácticas en el Instituto Manuel Belgrano y comenzó a dictar un taller en la escuela especial "María Montessori".  Muy pronto hará más prácticas en el colegio Remedios de Escalada, la escuela donde pasó su infancia y adolescencia.

Además, volvió al estudio de grabación para lanzar su tercer disco con canciones propias. Si bien tiene una agenda bastante apretada, Antonella confesó que para su futuro planea seguir tan dinámica como ahora. "Me veo de acá para allá, a las 'corridas', yendo al trabajo y haciendo lo que me gusta. Quiero tener novio, hijos, una familia, que se vaya dando. Pero sobre todo, si tuviera que elegir un sueño sería abrir un instituto de música en el que solo se enseñe eso y en el que todos los chicos tengan todas las posibilidades de asistir".

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